En una palabra: ¡genial!. En dos: ¡la leche!.
Un pedazo de RdR, carreteras estupendas, y una gente que vale un imperio, siempre intentando mejorar lo que ya es difícilmente mejorable.
Pero como aquí se trata de saber cómo nos ha ido a nosotros, y si has leído alguna crónica anterior… no hace falta seguir mucho para imaginar o que nos pasó.
Somos torpes, pero creativos.
No es que seamos pesados contando lo mismo, es porque siempre nos pasa lo mismo.
Es que somos torpes avanzados, de esos que cometen errores nuevos cada vez, para mantener el entretenimiento. Lo nuestro es un arte: fallar sin repetirse.
Para empezar, llevábamos mucho tiempo sin hacer un RdR en
carretera abierta. Años, creo, jejeje le echamos la culpa a eso.
Y encima estrenábamos sistema: Rabbit esta vez, porque el Rallymiglia
decidió que era buen momento para marcar 300 km/h a su propio criterio por
unos impulsos misteriosos que solo pasan en el 405. Electrónica de los 80:
emoción garantizada.
A perro flaco, todo son pulgas. Como nosotros no estamos en
la categoría de flacos, pues lo nuestro son penitencias. Vamos con ello.
¡Que nos quedamos sin cenar!
Casi nos quedamos sin cenar. Imperdonable. ¡Podría haber
sido muy duro!
Como eran las ferias de San Isidro, patrón de Talavera, apretamos para salir lo
más tarde posible y dormimos en Ciudad Rodrigo.
Allí empezó el festival:
- Perdí
las llaves.
- Aparecieron
(milagro).Gracias al que fuese…
- Castigo:
subir escaleras por haberlas perdido.
- Cuando
por fin salimos… no había dónde cenar. La gasolinera cerrada, eran las 11
de la noche.
- Solo
quedaba un chino, pero mejor no tentar al destino por si mañana había que hacer
paradas “de urgencia”.
Gracias al Bar de Tapas La Bodega, que nos salvó la
vida con un peazo de tosta de jamón espectacular. Primer tramo superado, justo,
justo pero superado.
El rally: Lumbrales y Las Arribes del Duero.
El sitio, espectacular. Lumbrales, sus carreteras, los
pueblos vecinos…
Si no conoces Las Arribes del Duero, tú te lo pierdes. Yo me lo he
perdido hasta ahora, pero pienso volver.
Calibramos el equipo nuevo. A la primera. Esto ya nos olió raro, ¿sin problemas?
Primer tramo: empieza el festival.
En el primer tramo, el Rabbit empieza a descuadrar. Luego lo
anularon, pero ya nos había dado el susto. Parece que el tramo de calibración
no estaba tan fino como pensábamos… y no
sabíamos cambiar la calibración en marcha, el rally no tenía enlaces largos
y no sabíamos que hacer.
Cuando volvimos a la carretera buena íbamos 4 minutos tarde. Resultado: 400 puntitos de premio. De los setecientos y pico que hicimos en total. Maravilloso y habitual comienzo.
El resto de tramos: LRB.100 en su máximo esplendor.
- Se
para el odómetro del Rabbit.
- Se
apaga la antena del GPS, sola.
- El
móvil del piloto se desconecta de la pantalla, no nos da tiempo a
conectar.
- No
sabemos modificar la calibración.
Un festival, habitual, pero que nos entrena en
improvisación.
Los tramos de hitos, pese a estar desentrenados, los hicimos
de regular a flojo, pero con mucha dignidad, que es lo importante.
Tramo 9: el caos organizado.
Al teléfono del piloto se le acaba la batería. Seguimos
girando la pantalla conduciendo y girando la tablet. (A Antonio todavía le
duele la mano de sostenerla.)
Ajustábamos la distancia a golpes de 5 metros. A veces
metíamos 12 ajustes seguidos, así que teníamos que correr… para luego
parar en seco.
La caravana de participantes iba descontrolada.
Y aun así, fueron nuestros mejores tramos.
Llegamos a adelantar al 16 (éramos el 21). Y exprimimos bien las ruedas del
405, que tiene suspensión de barca a pesar de su aspecto deportivo, pero es muy
eficaz sin estridencias.
El entorno, insisto: impresionante. Para andar, en bici,
moto, coche o incluso con barco (hay un embalse). Un diez.
Final: hogar del jubilado, retorno y milagros
Comimos en el hogar del jubilado. Cada día me siento más a
gusto en ellos. Curioso...no sé, no sé.
¿Está lejos? Un poquillo. ¿Merece la pena? Un muchazo.
¿Volveremos? Muy gorda tiene que ser para que no. Pues todo dicho.
Y…atención: ¡¡Milagro!! Quedamos terceros en la categoría de aparatos sin sonda.
Nos trajimos un trofeíto. Inmerecido, pero agradecidos.
Felicitar a Chema, campeón absoluto, y a Darío, campeón sin aparatos (joer, ganan lo que tocan).
Y prometemos mejorar. Sin asegurar nada.



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