Arrancó la
cosa medio regular, nos hicimos un lío con los horarios del regional extremeño,
cosas de la edad, y como siempre, terminamos con prisas y llegando mas justos que
los zapatos de Frankenstein…
Un tubo de
presión de gasolina, con vida y deseos propios, además de acojonar a Antonio…(vaya
valiente!!), nos puso pesimistas sobre nuestra duración en la prueba, como
siempre Candi, nos echó una mano, y se llevó su duchita de 98.

